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REAVIVADOS POR SU PALABRA

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Mensaje de Ted Wilson

"¡AVANCEN!"

La cruz de Jesucristo. Quiero agradecer al coro y la orquesta, y los directores Miner y Zork por conducirnos al pie de la cruz, donde encontramos nuestra salvación.
Hermanos y hermanas en Cristo, buenos días. Qué privilegio es adorar juntos hoy en este último sábado por la mañana del 59º Congreso de la Asociación General. Jóvenes, ancianos, mujeres, hombres, niños, todos juntos como la familia de Dios. Estamos agradecidos por las muchas cosas que el Señor ha hecho guiando a su iglesia esta semana que pasó. A él damos toda la gloria.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día, mis hermanos y hermanas, está en un viaje dirigido hacia el cielo y ya casi hemos llegado. Creo con todo mi corazón que Jesús viene pronto. Lo decimos en cada idioma: “Jesus revien bientot! (Fránces) "Haysoos vee-en-nay (vien-a) pronto!" (Español), Brehvee Jayzeus voltarah! (Portugues), Isus prediot skora! (Ruso), Yesu ana-kuja kari-buni sana! (Swahili), Yesu knee me.....Kgauld....O shim-knee-dah! (Koreano), Yesu zhai-lie! (Chino), Yesu jelldee eye-gah! (Hindu), Si Haysus eye ma-lahh-pit nang duma-ting! (Tagalog), Ha ana ahti seriahn! (Arabe), Yahsus kommt bahldt! (Alemán), y en tantos otros idiomas del mundo.
Valoro el maravilloso espíritu y entusiasmo de nuestra familia mundial de fe. Y si bien todos estamos orgullosos de nuestras respectivas naciones y culturas, alabo al Señor porque hay una cultura de Cristo que nos une a todos por encima de todas los demás. En ese espíritu, humildemente les pido sus oraciones para que el mensaje que comparto hoy sea escuchado claramente y que el mensajero no sea exaltado. Para ese fin, amablemente les pido que si hay un punto en este sermón con el cual ustedes están de acuerdo, por favor respondan con un sincero “Amen” en vez de aplaudir. Muy bien. Gracias por su ayuda para que el mensaje, y no el mensajero, sea el centro al estudiar juntos la Palabra de Dios.
Las señales de la venida de Cristo están aumentando en frecuencia y en intensidad cada día. Los eventos destructivos en la naturaleza, la gran confusión de las políticas mundiales, las actividades influyentes y comprometedoras del ecumenismo, la influencia y el aumento dramático del espiritismo, el deterioro de las economías mundiales, la desintegración de los valores de la sociedad y de la familia, la desconfianza en la autoridad absoluta de la Palabra de Dios y los Diez Mandamientos, el crimen desenfrenado y la desintegración moral, las guerras y rumores de guerra, y la lista continúa. Todo señala sin lugar a dudas al clímax de la historia de esta tierra y el retorno del Señor para llevarnos en el viaje final al cielo.
¡Qué tremenda bendición saber que aun en medio de la incertidumbre del mundo alrededor de nosotros podemos descansar con absoluta confianza en la palabra inmutable de Dios! A lo largo de la historia humana y contra el implacable ataque satánico, Dios ha preservado su Santa Palabra. La Biblia contiene un relato exacto de nuestros orígenes, un registro confiable de nuestra salvación, bellamente expresada en ese hermoso canto, y una mirada gloriosa a nuestra pronta liberación. Como adventistas del séptimo día, aceptamos la Biblia como el fundamento para todas nuestras creencias y vemos en sus páginas nuestra identidad y misión profética.
Con el poder de su verdad, Dios ha establecido en este mundo caótico a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Debemos ser un pueblo peculiar, el pueblo remanente de Dios para exaltar a Cristo, su justicia, el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14, y su pronta venida. Como cristianos creyentes en la Biblia viviendo en los últimos días de la historia de la tierra, debemos ser lo que el apóstol Pedro llamó “un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”. Como pueblo remanente de Dios identificado en Apocalipsis 12:17 como los que “guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”, tenemos un mensaje único de esperanza y el mandato de proclamar la gracia de Dios al mundo. En el séptimo volumen de los Testimonios leemos: “Los adventistas del séptimo día han sido elegidos por Dios como un pueblo peculiar, separados del mundo. Él los ha hecho sus representantes y los ha llamado a ser embajadores de él en su última obra de salvación”.
Una de las características que identifica al pueblo de Dios de los últimos días es el hecho de que los miembros de su iglesia aceptan y creen TODOS los Diez Mandamientos de Dios, incluyendo el cuarto mandamiento que nos llama a recordar el santo día sábado de Dios. La observancia del Sábado no es solamente una señal de que Dios fue el Creador en el principio sino que será LA SEÑAL del pueblo de Dios en los últimos días en contraste con aquellos que tienen la marca de la bestia que representa un intento por guardar un día que Dios no ha separado como santo.
El Sábado y su significado se relaciona con cada uno de los mensajes de los tres ángeles de Apocalipsis 14. El primer ángel, que “tiene el evangelio eterno”, la justicia de Cristo, proclama: “Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”. Dios es el Creador y debe ser adorado en su día sábado como una señal de nuestra lealtad a su palabra y su poder creador. El segundo ángel, en el versículo 8, proclama: “Ha caído, ha caído Babilonia, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación”. Ella ha cambiado los mandamientos de Dios y ha instituido otro día de adoración que no es el séptimo día sábado que es la única marca verdadera de que Dios es el Creador. El tercer ángel anuncia, en los versículos 9 al 12, que “si alguno adora a la bestia y a su imagen”, él o ella será atormentado o destruido con fuego y azufre. Si adoras a la bestia y a su imagen estás rechazando la única señal que Dios ha proclamado como su prueba de lealtad, el séptimo día sábado.
El tercer ángel cierra su proclamación en el versículo 12 identificando el pueblo de Dios como aquellos que “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús”. Confiamos plenamente en Jesús y en nuestra relación con él para nuestra salvación. No obtenemos la salvación por medio de las obras, sino por medio de la gracia de Cristo que proclamamos. La gracia es la promesa del perdón de Dios, la provisión del poder de Dios, justificación y santificación. No puedes separar lo que Cristo hace POR ti (justificándote diariamente como si no hubieras pecado) de lo que él hace EN ti (santificándote diariamente mientras te rindes a él y permites que el poder del Espíritu Santo cambie tu vida para llegar a ser más y más como Jesús). Este es el evangelio eterno del que habla el mensaje del primer ángel. Es la justificación por la fe. ¡Por eso los adventistas del séptimo día deberíamos ser las voces más poderosas en proclamar la gracia de Dios! El tema del Gran Conflicto gira en torno a la gracia de Dios para salvar a los pecadores y, por medio de su poder, transformarlos en sus hijos e hijas, testigos fieles proclamando los mensajes de los tres ángeles con el celo del Espíritu Santo a través de una viva conexión con Jesús, el autor y consumador de nuestra fe.
La sangre expiatoria de Jesucristo en la cruz y el ministerio expiatorio de Jesucristo en el santuario celestial tienen sólo un propósito: la salvación de todo pecador arrepentido. Así, por medio de su sacrificio expiatorio y su ministerio sumo sacerdotal podemos acercarnos “confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Esta es la gracia maravillosa, poderosa y redentora que hemos sido llamados a proclamar a un mundo enfermo de pecado.
Además, sólo una comprensión genuina de las profundidades de la gracia de Dios puede eliminar el sustento a los extremos opuestos de complacencia propia o autosuficiencia. Ese maravilloso libro El Camino a Cristo (espero que cada uno de ustedes tenga una copia de ese libro y lea esos 13 hermosos capítulos) ese libro explica que “no tenemos motivo para ensalzarnos. El único fundamento de nuestra esperanza está en la justicia de Cristo imputada a nosotros (justificación) y la producida por su Espíritu obrando en nosotros y a través de nosotros (santificación)”.
Ahora, retornemos a Apocalipsis 12:17 y a otra gran marca distintiva del pueblo remanente de Dios. Leemos que tendrán “el testimonio de Jesucristo”. Apocalipsis 19:10 nos dice que “el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”. El mismo espíritu que inspiró a los santos hombres de la antigüedad ha levantado nuevamente, en estos últimos días, una mensajera del Señor. Mis hermanos y hermanas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, el Señor nos ha dado uno de los mayores dones posibles en los escritos del Espíritu de Profecía. Así como la Biblia no es anticuada ni irrelevante, tampoco lo es el testimonio de la mensajera de Dios del tiempo del fin. Dios usó a Elena de White como una sierva humilde para proveer una comprensión inspirada de las Escrituras, las profecías, la salud, la educación, las relaciones interpersonales, la misión, las familias y muchos otros temas. Leamos el Espíritu de Profecía, obedezcamos al Espíritu de Profecía y compartamos el Espíritu de Profecía. Hay tantos libros maravillosos para compartir, incluyendo el libro que Elena de White indicó que ella deseaba que fuera distribuido más que cualquier otro: El Gran Conflicto. Gracias al Señor por la libertad religiosa que gozamos en éste y en otros países que nos permite compartir la verdad. El Espíritu de Profecía es una de las marcas identificadoras del pueblo remanente de Dios de los últimos días y es tan aplicable hoy como lo fue antes porque nos fue dado por el cielo mismo. Como el remanente fiel de Dios, nunca anulemos el efecto de la preciosa luz que nos fue dada en los escritos de Elena de White.
Cuando usamos esa expresión, “iglesia remanente” o “pueblo remanente”, no debemos usarla nunca de una manera exclusivista ni egocéntrica. Debemos ser el pueblo más humilde en la tierra, reconociendo nuestra total necesidad de nuestro salvador Jesucristo y alabándolo por llamarnos a formar parte de este poderoso movimiento adventista. Este movimiento adventista está conformado por personas simples y humildes; no simplistas sino simples. Muchos en el pueblo de Dios son educados, disciplinados y cultos; no obstante debemos ser personas simples. Nuestro Salvador habló con autoridad asombrosa y sin embargo era lo suficientemente humilde como para atraer al peor de los pecadores.
Esta iglesia no es sólo otra denominación; es un movimiento único iniciado por el cielo con una misión evangelizadora de salvación al mundo, que debe avanzar continuamente con la humildad de Jesús. El mundo necesita escuchar el mensaje de Cristo de un pueblo que se parece a Cristo. Cuando somos transformados por su gracia, predicaremos, enseñaremos y testificaremos el mensaje directo de la Biblia y del Espíritu de Profecía de una manera humilde, amorosa y atractiva.
Cuando nosotros, con toda humildad, nos apoyamos por completo en los brazos eternos de nuestro Señor, él obrará a través de nosotros de una manera poderosa para dar el mensaje final de misericordia a un mundo moribundo. Nuestro éxito en acabar esta obra depende de nuestra sumisión a la Palabra de Dios y a la dirección del Espíritu Santo. Depende de que nos humillemos ante nuestro Creador y nos neguemos a nosotros mismos de modo que Jesús nos pueda controlar y venza nuestro pecado. Depende de si estamos o no dispuestos a pedir humildemente el reavivamiento y la reforma en nuestras vidas personales y corporativamente como iglesia, lo que conducirá al derramamiento del Espíritu Santo en la lluvia tardía.
La señora White registra una visión en Testimonios, vol. 8, titulada “Lo que podría haber sido”. Ella vio que Dios quería hacer dos grandes cosas en el congreso de la Asociación General en 1901: En primer lugar, reorganizar la estructura de la iglesia, lo cual ocurrió dándonos mucho de la estructura que tenemos hoy; y en segundo lugar, la segunda gran provisión que Dios quiere proporcionar: otorgar el derramamiento del Espíritu Santo lo cual, hermanos y hermanas, no sucedió porque había incredulidad en la iglesia, y los líderes y el pueblo de Dios no se humillaron ante Dios. La iglesia perdió la oportunidad de recibir la lluvia tardía. Fue hace ciento nueve años. No hagamos esperar más a Dios para comenzar la lluvia tardía a fin de que Jesús pueda venir.
Necesitamos orar fervorosamente por esa experiencia. Hemos estado haciendo eso durante este congreso y debemos seguir buscando sinceramente la voluntad del Señor en nuestras vidas después que nos vayamos de Atlanta. Elena de White deja claro que “un reavivamiento de la verdadera piedad entre nosotros es la mayor y más urgente de todas nuestras necesidades. Buscar esto debe ser nuestro primer trabajo”. Durante una cantidad de sesiones de este congreso de la Asociación General , ustedes han estado suplicando por un reavivamiento y una reforma que son necesarios, suplicando por el Espíritu Santo y la lluvia tardía. Hermanos y hermanas, es el tiempo. ¡El Señor viene pronto! Él quiere usar a su iglesia remanente de la forma más poderosa.
El Señor desea reproducir en nosotros su propio carácter. Esto puede suceder si nos rendimos a él cada día. Como Pablo nos dice en Filipenses 2:5 (¡qué libro es Filipenses!), “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. A medida que nos conectamos con Cristo diariamente y le permitimos obrar a través de nosotros, seremos usados por el Espíritu Santo para proclamar su gracia, para acelerar la venida del Señor Jesucristo. Recuerden, este es el movimiento adventista, un pueblo llamado, una iglesia remanente, un pueblo con un destino, un pueblo en un viaje hacia el cielo mientras proclama la gracia de Dios.
En el libro Palabras de vida del Gran Maestro leemos el deseo de Cristo por su pueblo: “Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos. Todo cristiano tiene la oportunidad no sólo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo. Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final y Cristo vendría para recoger el precioso grano”.
En el Antiguo Testamento, Dios llamó a un pueblo peculiar con un mensaje y un destino. Fueron llamados a avanzar en un viaje de fe y por su confianza en él proclamar la gracia de Dios al mundo. Los hijos de Israel vivieron en Egipto durante 400 años y terminaron siendo esclavos de los egipcios. Yo crecí en Egipto hasta cerca de los ocho años de edad. El Cairo era mi hogar. Aparte del Medio Oriente yo conocía muy poco del resto del mundo. Es un lugar maravilloso lleno de gente maravillosa. Sin embargo, en aquel tiempo antiguo, Israel estaba en cautiverio en Egipto. Usando milagrosamente a Moisés, Aarón y María, Dios liberó a su pueblo para un viaje y para una misión al mundo. Después de la última y devastadora décima plaga, los hijos de Israel salieron de viaje hacia el sur de Egipto. Éxodo 13:21 dice que “Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego”. ¡Qué maravilloso Dios! ¡Él nos guiará de día y de noche! El Señor los condujo por el lado oeste del Mar Rojo al lado del desierto de Egipto. Leemos en el capítulo 14:2 que Dios los llevó a un lugar para que “acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al mar”. Mi padre, que pasó casi 15 años en Egipto, piensa que él sabe dónde está este lugar tal como está descrito en el libro Patriarcas y profetas. Es un lugar en el que Dios pudo demostrar su poder contra los egipcios. Algunos estudiosos de la Biblia creen que los hijos de Israel cruzaron el Mar Rojo en un lugar donde había juncos hasta la cintura. ¿De qué valor sería eso para que Dios demostrara su poder? ¡Absolutamente de ningún valor! En realidad, era un lugar muy difícil. Mientras los israelitas iban avanzando hacia el sur tenían el desierto egipcio al oeste, una montaña frente a ellos, el Mar Rojo al este y Egipto detrás de ellos. El capítulo continúa describiendo como el faraón cambió de opinión y reunió sus fuerzas para perseguir a los israelitas con “seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto”. El versículo 10 dice que cuando los israelitas oyeron que el ejército del Faraón se acercaba, se aterrorizaron. ¿Por qué cuando Dios nos está conduciendo, nos da miedo? Los israelitas tenían la demostración de la nube y la columna de fuego; ¿por qué no confiar en un poder que los estaba guiando? Aprendamos la lección como Iglesia Adventista del Séptimo Día. Los israelitas estaban tan angustiados que se enojaron con Moisés en el versículo 11 diciendo: “¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto?” ¿Por qué actuamos a veces de la misma manera? Vemos las señales milagrosas de la dirección y la misericordia de Dios y luego, cuando algo sale mal, culpamos a Dios.
Entonces, en el versículo 13 Moisés le dice al pueblo que no tenga miedo: “estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros”. A menudo nos sentimos tentados a actuar por nuestros propios impulsos, sin permitir que el Señor guíe nuestros pasos. Sin embargo, el Señor nos pide que avancemos bajo su dirección. Así, Moisés dio la poderosa promesa en el versículo 14 que debería ser la promesa que todos podemos invocar al enfrentar la culminación de la gran controversia entre Cristo y Satanás: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Hermanos y hermanas, el Señor peleará por nosotros. Él abrirá el camino. Él proveerá la victoria a su iglesia, pero debemos confiar en él, debemos seguirlo, debemos humillarnos, obedecerlo, y permitir que su liderazgo nos guíe.
Y entonces, Dios proclamó a los hijos de Israel por medio de Moisés la misma orden que le da a su iglesia remanente de los últimos días. El versículo 15 declara: “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que MARCHEN”. Cuando Dios dice “avancen”, debemos avanzar.
Sin embargo, los hijos de Israel no pudieron ver el cuadro completo. Se habían olvidado de cómo Dios los había guiado en el pasado. Nunca olvidemos cómo Dios ha guiado este movimiento adventista en el pasado y cómo él lo guiará a la victoria en el futuro para la gloria de su nombre y la reivindicación de su plan de salvación ante el universo entero. Estamos en el final del gran conflicto y Dios dice “avancen”.
Pero ¿qué debían hacer los hijos de Israel? Se sentían atrapados por el desierto a su derecha, la montaña delante de ellos, el Mar Rojo a su izquierda y el ejército de Egipto que se aproximaba detrás de ellos. No pusieron su confianza en el poder de Dios. Todo lo que podían ver eran los obstáculos.
No sé qué obstáculos estas afrontando hoy. No sé qué obstáculos crees que la iglesia está enfrentando hoy. No importa lo que sea, Dios tiene un camino de salida para cada uno de nosotros personalmente y para la iglesia al proclamar la gracia de Dios.
¿Qué barreras están enfrentando este sábado? ¿Estás enfrentando montañas de duda secular en la Biblia ? ¿Un mar de interpretación liberal de la Palabra de Dios? ¿Ejércitos de confusión espiritual?
Dios dice que somos una nación santa y un pueblo peculiar: “Avancen”. ¿Estás confrontando montañas de dificultad financiera? ¿Un mar de conflictos personales y familiares? ¿Fuerzas de cambio social negativo? El Señor dice: “Avancen”. Ustedes son mi pueblo escogido.
¿Estás rodeado por montañas de mala comunicación? ¿Un mar de confusión y disturbios en el hogar, en el trabajo, en la iglesia, en la sociedad? ¿Fuerzas de conflicto emocional y de desconfianza? Dios dice “avancen” no importa las circunstancias. Dios tiene un camino para avanzar.
La inspiración, en Patriarcas y profetas, nos dice: “En su providencia Dios mandó a los hebreos que se detuvieran frente a la montaña junto al mar, con el fin de manifestar su poder al liberarlos y humillar señaladamente el orgullo de sus opresores. Hubiera podido salvarlos de cualquier otra forma, pero escogió este procedimiento para acrisolar la fe del pueblo y fortalecer su confianza en él”. ¡Entonces Dios obró uno de sus poderosos milagros tal como él lo hará hoy! Los versículos 19 y 20 de Éxodo 14 dicen que la nube protectora de Dios se trasladó de adelante de los israelitas a detrás de ellos para protegerlos del ejército egipcio. Para los israelitas la nube era un raudal de luz y para los egipcios era una pared de oscuridad.
El versículo 21 dice que Moisés extendió su mano sobre el Mar Rojo y Dios creó una gran autopista a través del Mar Rojo. La nube contuvo a los egipcios mientras los israelitas avanzaban por fe cruzando el Mar Rojo. ¿Puedes imaginarte el entusiasmo de más de un millón de personas cruzando por en medio del mar por un camino seco? ¿Puedes imaginar la emoción de los niños al ver a los peces nadando como si estuvieran en un acuario?
Nuevamente, en Patriarcas y profetas, la pluma de la inspiración describe el escenario en un lenguaje poderoso: “En esto se enseña una gran lección para todos los tiempos. A menudo la vida cristiana está acosada por peligros, y se hace difícil cumplir el deber. La imaginación concibe la ruina inminente delante, y la esclavitud o la muerte detrás. No obstante, la voz de Dios dice claramente: “Avanza”. Debemos obedecer ese mandato aunque nuestros ojos no puedan penetrar las tinieblas, y aunque sintamos las olas frías a nuestros pies. Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán jamás ante un espíritu que se detiene y duda”.
Así que, hermanos y hermanas, miren al Dios todopoderoso que puede llevarlos a través de cualquier cosa que enfrenten en el futuro. Nunca pierdan su entera confianza y seguridad en él. Siempre obedezcan su mandato de “avanzar”.
Después que los israelitas hubieron completado su tarea dirigida por el cielo de cruzar el Mar Rojo, se permitió a los egipcios que los persigan. Todo fue de acuerdo al plan de Dios. Dios tiene un plan para tu vida y para esta iglesia. Nunca dudes del destino de este poderoso movimiento adventista. Está en las manos de Dios. Dios nos ha dado instrucción profética para conocer la culminación de la gran controversia. ¡Dios es el vencedor!
Los versículos 23-30 describen la visión increíble del ejército egipcio persiguiendo a los israelitas sólo para que el Señor milagrosamente les quite las ruedas de sus carros y luego hiciera que el poderoso Mar Rojo se tragase a todo el ejército para la victoria completa. Pueden ver lo que sucede cuando estamos firmes, y vemos la salvación del Señor. El versículo 31 registra que “vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo”.
Éxodo 15 registra el gran cántico de victoria entonado por Moisés y los hijos de Israel: Dios “se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete. Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación. Éste es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré”.
Hermanos y hermanas del movimiento adventista, estamos en un viaje grandioso. Miren solamente a Dios para su liberación. La mensajera del Señor declara: “El sendero por el cual Dios dirige nuestros pasos puede pasar por el desierto o por el mar, pero es un sendero seguro”.
Por supuesto, pueden estar seguros de que cualquiera sea la dirección a la que Dios nos llama, Satanás nos tienta a ir hacia el lado opuesto. Toda vez que Dios dice “avancen”, el diablo quiere que demos un paso hacia atrás. Pero mis amigos, ahora que estamos tan cerca de nuestro hogar eterno, el mismo Dios que ordenó a los israelitas que avancen a la tierra prometida y no retrocedan a Egipto hoy nos llama a avanzar y no retroceder.
Avancen, no retrocedan. No sucumban ante la idea equivocada, que está ganando apoyo incluso en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, de aceptar ciertos cultos o métodos evangelizadores meramente porque son novedosos y están de moda. Debemos estar atentos para probar todas las cosas conforme a la autoridad suprema de la Palabra de Dios y el consejo con el que hemos sido bendecidos en los escritos de Elena de White. No busquen los movimientos o los centros de megaiglesias fuera de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que prometen éxito espiritual basado en una teología equivocada. Manténganse lejos de las disciplinas espirituales no bíblicas o métodos de formación espiritual que están fundados en el misticismo tales como la oración contemplativa, la oración centrada, y el movimiento de la iglesia que los promueve. Busquen dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día a los pastores humildes, los evangelistas, los eruditos bíblicos, los líderes y los directores de departamentos que pueden proporcionarles métodos de evangelización y programas que están basados en principios bíblicos sólidos y en el tema del gran conflicto.
¡Avancen, no retrocedan! En los cultos de la iglesia usen estilos de adoración y música que estén centrados en Cristo y basados en la Biblia. Si bien entendemos que los servicios de adoración y las culturas varían en todo el mundo, y respetamos eso, no retrocedan a prácticas paganas confusas en las que la música y la adoración se centran tanto en la emoción y en la experiencia que se pierde el enfoque central en la Palabra de Dios. Todos los cultos, ya sean simples o complejos, deben hacer una cosa y solamente una cosa: exaltar a Cristo y minimizar el yo. Aprecio vuestro entusiasmo, pero recuerden, por favor digan Amén. Los métodos de adoración que exaltan la actuación personal y el yo deben ser sustituidos por una reflexión simple y dulce de un enfoque bíblico centrado en Cristo. No es posible definirlo con demasiada precisión, pero cuando lean las Escrituras, cuando lean acerca de la santidad de la presencia de Dios, el Espíritu Santo les ayudará a saber qué está bien y qué está mal.
¡Avancen, no retrocedan! Permanezcan de parte de la verdad aunque se desplomen los cielos. No sucumban ante una teología fanática o disoluta que arrebata la Palabra de Dios de los pilares de la verdad bíblica y las creencias distintivas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. No se dejen llevar por cada pequeño capricho de la “nueva” teología o por complicados cálculos de tiempo que pretenden explicar conceptos oscuros o inusuales que poco tienen que ver con nuestra teología y nuestra misión. Las creencias bíblicas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día no se moverán. El fundamento bíblico permanecerá firme hasta el final de los tiempos. Escuchen lo que se nos dice en Mensajes selectos, tomo 1, página 242, “¿Qué influencia es la que induciría a los hombres en esta etapa de nuestra historia para proceder en una forma solapada y poderosa para derribar el fundamento de nuestra fe: el fundamento que fue colocado en el principio de nuestra obra mediante estudio de la Palabra acompañado de oración y mediante revelación? [Y sigo citando:] Somos el pueblo que guarda los mandamientos de Dios. [...] Toda suerte de herejías han sido presentadas para dominarnos, para nublar nuestras mentes acerca de la enseñanza de la Palabra : especialmente acerca de la ministración de Cristo en el santuario celestial y el mensaje del cielo para estos últimos días, como es dado por los ángeles del capítulo 14 del Apocalipsis. Mensajes [y todavía estoy citando] de toda especie han sido presentados a los adventistas del séptimo día para ocupar el lugar de la verdad que, punto por punto, ha sido descubierta mediante estudio con oración, y testificada mediante el poder del Señor que obra milagros. Pero los hitos que nos han hecho lo que somos, han de ser preservados y serán preservados, como Dios lo ha manifestado mediante su Palabra y el testimonio de su Espíritu. Él nos insta a aferrarnos firmemente, con el vigor de la fe, a los principios fundamentales que están basados sobre una autoridad incuestionable”. [Hasta aquí he citado.]
¡Avancen, no retrocedan! Manténganse firmes a favor de la Palabra de Dios leída y entendida literalmente. Por supuesto, siempre debemos reconocer humildemente que somos finitos, criaturas caídas observando las obras de un Dios infinito y omnipotente. Hay cosas en los dos grandes libros de Dios, la naturaleza y las Escrituras, que no comprendemos plenamente. De hecho, se nos dice que el sacrificio de Jesús será “la ciencia y el canto de los redimidos a lo largo de las edades eternas”. Pero lo que el Señor en su misericordia nos ha dado en un lenguaje claro para que lo aceptemos como un hecho simplemente por él lo dijo así, no debe ser envuelto en el escepticismo. No retrocedan a malinterpretar los primeros once capítulos del Génesis u otras áreas de las Escrituras como si fueran alegóricas o simbólicas. Así como en esta semana hemos vuelto a afirmar de manera abrumadora, la Iglesia Adventista del Séptimo Día enseña y cree en el registro bíblico de la creación que tuvo lugar recientemente, en seis días literales, consecutivos, de 24 horas cada uno. La Iglesia Adventista del Séptimo Día nunca va a cambiar su posición o su creencia en esta doctrina fundamental. Si Dios no creó el mundo en seis días literales y luego bendijo el séptimo día sábado, ¿por qué estamos adorándolo hoy en este séptimo día sábado como adventistas del séptimo día? Entender mal o malinterpretar esta doctrina es negar la Palabra de Dios y negar la propia finalidad del movimiento adventista del séptimo día como la iglesia remanente de Dios llamada a proclamar el mensaje de los tres mensajes con el poder del Espíritu Santo.
No retrocedan a la evolución atea o teísta; avancen a la comprensión profética que la lealtad a Dios, el Creador y Redentor, se verá en la observancia del séptimo día sábado como la característica distintiva del pueblo de Dios en el mismo tiempo del fin. Miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, hagan que sus líderes, pastores, iglesias locales, educadores, instituciones y organizaciones administrativas se mantengan fieles a los más altos estándares doctrinales basados en una comprensión literal de la Escritura. Utilicen los maravillosos recursos producidos en la Iglesia Adventista del Séptimo Día tales como el nuevo libro del Instituto de Investigación Bíblica sobre hermenéutica que nos ayuda a saber la forma correcta de interpretar las Escrituras.
Nuevamente leemos en Mensajes Selectos, tomo 1, en la página 200: “Debemos ser cuidadosos, no sea que interpretemos mal las Escrituras. Las claras enseñanzas de la Palabra de Dios no han de ser tan espiritualizadas que se pierda de vista la realidad. No se fuerce el sentido de las declaraciones de la Biblia en un esfuerzo por presentar algo raro a fin de agradar la fantasía. Entended las Escrituras tales como son”.
Alabo al Señor porque Nancy y yo fuimos criados por padres piadosos. Nunca escuchamos en ninguno de nuestros hogares ni una sola palabra despectiva o negativa acerca de la Biblia o el Espíritu de Profecía. Fuimos criados para temer al Señor y reverenciar su Palabra.
Hace pocas semanas perdí mi preciosa Biblia, marcada y subrayada, mientras viajaba. Fue como perder un amigo. Todavía lamento la pérdida. Si bien atesoré esa Biblia, y estoy muy triste de no tenerla conmigo hoy, quiero decirles hermanos y hermanas que aunque he perdido esa Biblia física alabo al Señor porque no he perdido la Palabra de Dios. ¡Ustedes no han perdido la Palabra de Dios! La tienen en sus manos, ya sea en forma impresa o en sus iPhone, iPAD, u otro dispositivo electrónico. Nunca debemos dar por sentada la libertad que tenemos para leer y estudiar la Palabra de Dios. Elena de White habló conmovedoramente acerca de la Biblia en 1909 en su última aparición pública en un congreso de la Asociación General. Después de hablar, salió de la plataforma pero luego regresó y tomó una gran Biblia, y con manos temblorosas la levantó ante la congregación y dijo: “Hermanos y hermanas, os recomiendo este libro”. Hoy mis queridos hermanos y hermanas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, debemos mantenernos firmes sobre el fundamento de las Escrituras. Como “el pueblo del Libro” de Dios, leamos la Biblia , vivamos la Biblia , enseñemos la Biblia y prediquemos la Biblia con todo el poder de lo alto.
¡Avancen, no retrocedan! Permitan que la Escritura sea su propio intérprete. Nuestra iglesia ha sostenido durante mucho tiempo el método histórico-bíblico o gramático-histórico para entender las Escrituras, permitiendo que la Biblia se interprete a sí misma; renglón tras renglón, precepto tras precepto. Sin embargo, estamos recibiendo uno de los ataques más siniestros en contra de la Biblia de parte de aquellos que creen en el método histórico-crítico. Este enfoque no bíblico de la “alta crítica” es un enemigo mortal para nuestra teología y nuestra misión. Este enfoque pone al erudito o individuo por encima del enfoque simple de las Escrituras y le da un permiso indebido para decidir lo que él o ella percibe como la verdad basándose en los recursos y la educación del crítico. Manténganse lejos de esta clase de enfoque, porque lleva a las personas a desconfiar de Dios y de su Palabra. En Mensajes selectos, tomo 1, páginas 17-18, leemos: “Cuando los hombres, en su juicio limitado, encuentran que es necesario examinar versículos para definir lo que es inspirado y lo que no es, se han adelantado a Jesús para mostrarle un camino mejor que aquel en que nos ha conducido. [...] Hermanos, no se ocupe ninguna mente ni mano en criticar la Biblia. [...] Aferraos a vuestra Biblia, a lo que dice, y terminad con vuestra crítica en cuanto a su validez, y obedeced la Palabra , y ninguno de vosotros se perderá”.
¡Avancen, no retrocedan! Acepten el Espíritu de Profecía como uno de los mayores dones otorgados a la Iglesia Adventista del Séptimo Día no sólo para el pasado sino aún más importante para el futuro. Mientras que la Biblia es primordial en nuestra opinión como la máxima autoridad y árbitro final de la verdad, el Espíritu de Profecía nos proporciona consejo claro e inspirado para ayudarnos a aplicar la verdad bíblica. Es una guía enviada del cielo para instruir a la iglesia en cuanto a la forma de realizar su misión. Es un expositor teológico confiable de las Escrituras. El Espíritu de Profecía debe ser leído, creído, aplicado y promovido. No debe ser utilizado como un “garrote” para golpear a las personas en la cabeza, sino que debe ser considerado y empleado como una maravillosa bendición para dirigir la iglesia de Dios en los últimos días de la historia de esta tierra. Permítanme repetir una convicción mía, una convicción personal: no hay nada anticuado o arcaico en el Espíritu de Profecía; es para hoy y hasta que Cristo vuelva.
Miembros de la iglesia remanente de Dios, Dios nos está diciendo que llegamos al fin del tiempo, “Avancen”. Avancen exaltando a Cristo y su justicia; proclamando la gracia de Dios; avancen presentando el mensaje de los tres ángeles; avancen suplicando el reavivamiento y la reforma; avancen siguiendo la Biblia tal como se lee; avancen leyendo y obedeciendo el consejo del Espíritu de Profecía; avancen proclamando al mundo las buenas nuevas de salvación y la inminente segunda venida de Jesucristo.
La gracia de Dios está guiando a las personas en todo el mundo a “avanzar”. Debemos levantar continuamente la bandera de la evangelización pública en todo momento, así como nuestro testimonio personal. La proclamación de la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles están cambiando a las personas en todas partes. El Espíritu Santo está trabajando en los corazones de los que escuchan este precioso mensaje del advenimiento a través de las palabras y el testimonio evangelizador que ustedes transmiten, proclamando la gracia de Dios. Tenemos que integrar a la evangelización en todos los aspectos de la vida como lo han hecho en muchos lugares del mundo, incluyendo la gran División Sudamericana donde el “evangelismo integrado” es simplemente un estilo de vida.
Un ejemplo de esto nos viene de la División Euro-Asiática. Hace unos pocos años, Vasili era un oficial de policía en Moldavia. Se convenció de la verdad Bíblica y este precioso mensaje del advenimiento, y quiso ser bautizado como un adventista del séptimo día. Cuando le contó a su familia acerca de su nueva fe, su padre y su madre le dijeron que no lo reconocerían más como hijo; su hermano dijo que ya no lo consideraría como un hermano; su esposa, Galina, dijo que se divorciaría de él; y su comandante de la policía le dijo que nunca le daría los sábados libres.
Vasili agonizó con Dios orando para que le diera una respuesta directa a su oración simplemente abriendo su Biblia en un texto. Ahora, nosotros no recomendamos esa clase de método, pero él lo hizo. ¿Qué quería el Señor que hiciera? Abrió su Biblia y por la gracia de Dios sus ojos se encontraron con las palabras de Mateo 10:35-38 donde Jesús explica que la familia puede llegar a ser nuestro enemigo y dice que si amas a tu padre o a tu madre más que a Cristo, no eres digno de Cristo. Vasili se sintió impulsado a obedecer el mandato de Jesús de tomar su cruz y seguirlo.
Vasili agradeció a Dios. Tomó su decisión. Fue a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue bautizado. Cuando le dijo a su esposa que había sido bautizado, ella le dijo que ya tenía listos los papeles del divorcio. Vasili no se puso nervioso ni se enojó, sino que le dijo a Galina que la amaba.
Creyendo que sus padres apoyarían sus objeciones, Galina acompañó a Vasili a darle a sus padres la noticia de su bautismo. Pero para su sorpresa, los padres y el hermano de Vasili aceptaron su decisión sin objeciones.
Vasili fue a su comandante en la policía con su carta de renuncia, explicando que había sido bautizado. El oficial dijo “¿Qué es eso? Retíralo y tomate una semana para pensar las cosas.” Bien, Vasili sabía que su respuesta no cambiaría, pero de cualquier manera se tomó la semana libre. Y después de una semana, Vasili regresó y nuevamente ofreció su renuncia. En vez de aceptarla, el comandante promovió a Vasili para que no tenga conflictos los sábados.
Para ese tiempo, la esposa de Vasili, Galina, tuvo un serio problema en su trabajo donde ella era la cajera. El total para el día no cuadraba y la empresa dijo que ella debía reponer el dinero. En su desesperación le pidió a Vasili que orara por ella y él la invitó a orar con él acerca del problema. Al día siguiente Galina encontró el error de contabilidad por la cantidad exacta de dinero. Vasili la invitó a entregar su corazón a Dios por responder su oración, pero en ese momento ella se negó.
Posteriormente, la madre de Galina tuvo cáncer y Vasili y Galina la visitaron y oraron por ella. ¡Gracias a la intervención de Dios fue sanada! El corazón de Galina se enterneció y fue directamente a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y fue bautizada. Estoy muy feliz de informarles que Vasili Garascuic ahora es el tesorero de la Unión Moldava y por la gracia de Dios Vasili y Galina están presentes hoy con nosotros. Allí donde están, ¿podrían ponerse de pie? Vasili y Galina representan miles de experiencias de conversión por el poder del Espíritu Santo. Este auditorio está lleno de esas experiencias. ¡Alabemos a Dios por el poder salvador de su gracia!
Mis hermanos y hermanas aquí en el Georgia Dome y en todo el mundo, por el poder del Espíritu Santo proclamen la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles. Somos una iglesia hermosamente diversa, pero unidos en Cristo en este precioso mensaje bíblico. Somos una familia internacional de todos los rincones del mundo proclamando la gracia de Dios mientras avanzamos unidos por el Espíritu Santo y nuestras creencias bíblicas fundamentales.
Qué precioso mensaje para que este movimiento adventista de los últimos días transmita al mundo! La proclamación del mensaje del primero, segundo y tercer ángel para llamar a las personas a la adoración verdadera y bíblica de Dios.
¡Qué Creador! ¡Qué Redentor! ¡Qué Sumo Sacerdote! ¡Qué Abogado! ¡Qué Amigo! ¡Qué Dios!
¡Jesús viene pronto! Pronto veremos en el cielo oriental una pequeña y oscura nube, del tamaño de la mitad de la palma de una mano. Se volverá cada vez más grande, y más brillante. Todo el cielo se vaciará para este clímax de la historia terrestre. Todo el mundo lo verá al mismo tiempo por un milagro del cielo. Y allí, sentado en medio de millones de ángeles, estará Aquel que hemos estado esperando, no el humilde Cordero quebrantado, ni el Sumo Sacerdote, sino el Rey de Reyes y Señor de Señores, ¡Jesucristo nuestro Redentor! Miraremos hacia arriba y diremos: “Éste es nuestro Dios a quien hemos esperado”. Y Cristo mirará hacia abajo y nos dirá: “Bien, buen siervo y fiel; entra en el gozo de tu Señor” y nos elevaremos para recibir al Señor en el aire para ir a nuestro hogar y estar con él para siempre. ¡El hermoso final del peregrinaje adventista!
Mi hermano y hermana, aquí en el Dome, mirando en las iglesias, donde sea que puedas estar. Si el maravilloso plan de salvación del Señor, su maravilloso amor por nosotros, su gracia triunfante, ha tocado tu corazón y quieres renovar tu compromiso con él y con la misión adventista del séptimo día al regresar a tu hogar para proclamar su gracia, quieres pedir por un reavivamiento y una reforma en tu vida y en la iglesia, quieres la presencia del Espíritu Santo y la lluvia tardía a medida que proclamas la gracia de Dios, quieres anunciar el mensaje de los tres ángeles a los demás, y quieres poner tu vida y tu testimonio personal en las manos de nuestro Todopoderoso Redentor, Sumo Sacerdote y Rey para enfrentar el juicio por medio de su sangre, sus méritos, su misericordia y su gracia en estos últimos días de la historia de la tierra, ¿te pondrías de pie silenciosamente ahora mismo?
Te invito a aceptar la gracia maravillosa de Cristo en tu vida, renovar tu compromiso con él y con este gran movimiento adventista, proclamar la gracia de Dios, y pedir al Señor que ayude a esta iglesia a “avanzar”. Antes de cantar nuestro canto tema, que el pastor Wiklander anunciará en unos pocos momentos, y luego tener nuestra oración final, busquemos a Dios juntos por un momento. Te invito a permanecer de pie y girar hacia la persona que está a tu lado o detrás de ti, solo una persona, y en oración ferviente y humilde rueguen al Señor que nos conceda un reavivamiento y una reforma para que el Espíritu Santo pueda guiar a la iglesia remanente de Dios al “avanzar” proclamando la gracia de Dios y el mensaje de los tres ángeles. Por favor, oren juntos y permanezcan de pie, y yo terminaré con una corta oración.

[la congregación se divide reverentemente de a dos para orar]

[parte final de la oración del pastor Ted Wilson:] “... te pedimos que nos ayudes a exaltar a Cristo en todo lo que hacemos. Señor, pedimos tu bendición sobre nosotros, y que pueda caer la lluvia tardía sobre cada uno de nosotros al someternos a ti.
Y ahora, que los Diez Mandamientos estén sobre ti para protegerte; que las bienaventuranzas estén dentro de ti para ennoblecerte; que la regla de oro esté a tu lado para guiarte; que los tres ángeles estén ante ti para enfocarte; que el Espíritu de Profecía esté detrás de ti para iluminarte; que la justicia de Cristo te envuelva para protegerte; que el Espíritu Santo esté en ti para llenarte de poder; y debajo de ti puedan siempre estar los brazos eternos. En el nombre de Jesús oramos, Amén.
Por favor, permanezcan de pie.

Ted N. C. Wilson

[Traducido por Carlos A. Steger]